Jueves 3 Enero 2019

Palabra del día

Evangelio de Juan 1,29-34

Paloma

Los poderosos de esta tierra muestran al mundo su fuerza ostentando, en los campos de batalla y en los desfiles militares, el poder destructivo de sus ejércitos. Los imperios muestran al mundo su grandeza ostentando las construcciones de sus ciudades, de sus templos y de sus mausoleos. Los ricos muestran al mundo su posición social ostentando sus privilegios y su superpoder por encima de la ley, la pomposidad de su ropa y de sus viviendas. Los ganadores ostentan sus trofeos, los grandes ostentan sus triunfos, los fuertes ostentan su invencibilidad.
Dio Padre Todopoderoso muestra al mundo a su Hijo Unigénito Jesús, el Mesías, el Rey de Reyes, haciendo descender sobre él el Espíritu Paráclito como una paloma. Dios se muestra al mundo sobre las alas de una paloma. Una paloma. Es todo. Es, en verdad, todo.
Este mundo, este modo de entender la vida y el vivir, están por terminar y cuando recomience, recomenzará desde las alas de una paloma, desde las alas del Espíritu. En aquellos días quien hablará de ejércitos y de poder humano, se dará cuenta que nadie será capaz de escucharlo y de entenderlo porque hablará un idioma desconocido por todos; quien busque la posesión y el éxito, quien se desviva aún por la imagen será curado con amor como contra una enfermedad autinmune, quien desee riqueza sólo para sí mismo, será pacíficamente invitado a vivir completamente solo en una selva.
Se recomenzará de una paloma, como después del diluvio. Una paloma.