Martes 8 Enero 2019

Palabra del día

Evangelio de Marcos 6,34-44

El Arrellanado hace arrellanar

La orden de Dios Jesús hacia los hombres antes de servirlos de cualquier bien y riqueza, paz y luz es que hicieran sentar a todosJesús comanda para sus hijos un verbo lindísimo, anaklìno, “hago arrellanar, inclinar, tender, yacer”.
Anaklìnein
 indica el estar en posición tendida como se come, indica por lo tanto el acto de reclinarse para comer, de estar alrededor de la mesa comiendo, durante el almuerzo, de sentarse para comer”. Comer tendidos alrededor de la mesa era una costumbre griega que pasó luego en la cultura hebrea: comer tendidos era característico del hombre libre, jamás de los jamases un siervo o un esclavo podían comer en esta posición. Quién podía comer tendido, él que podía permitirse el verbo anaklìno, era el hombre que podía hacerse servir, era un “señor”, un pudiente, un rico de todo bien.
El Arrellanado del Padre, antes de pasar a servir a sus hijos de pan fragante e inesperado, los hace arrellanar suavemente sobre la hierba. Antes de revelar su sabiduría en las Bienaventuranzas, Jesús hace arrellanar su pueblo en la paz y en el suave manto verde que cubre la colina. Antes de distribuir toda la riqueza de sus dones en la última cena, Jesús hace arrellanar los apóstoles en la tranquilidad y en la paz de una mesa puesta suntuosamente.
Es una peculiaridad, una característica de Jesús, del Arrellanado del Padre, acomodar a sus hijos antes de hacerles gozar de los dones de su compasión y de su providencia, y de esta manera hacerlos concientes de su majestad y de prole divinos.
No existe segundo, no hay acontecimiento humano en el que, de una manera u otra, Jesús non nos conceda vivir sin antes habernos arrellanados en la suavidad de su presencia. Casi por supuesto de esto no nos daremos cuenta nunca, para toda la vida, pero así es, siempre es así, cada instante es así.
Si confiamos en las manos y en el corazón de Dios, en la vida no seremos nunca echados allá, nunca un solo instante, sino siempre arrellanados, protegidos, curados y pacificados.