Jueves 10 Septiembre 2020

Vigésima Tercera  semana del Tiempo Ordinario

Palabra del día
Evangelio di Lucas 6,27-38

Padre maternal

La causa de tu tristeza no es nunca la que piensas.
La causa de tu tristeza es tu mente corrupta y engañada.
La causa de tu tristeza es que estás pensando y haciendo el mal, y hacer el mal significa no amar, aun si no te das cuenta de eso.
La causa de tu tristeza es que no estás amando.
Si crees que no haces el mal sólo porque vas por tu camino sin pisar los pies a nadie, te equivocas. 
Si amas sólo a aquellos que te aman, no es el Amor que enseña Dios.
Si haces el bien solamente a aquellos que te hacen el bien, no es el camino trazado por Dios.
Si das tus cosas y tu tiempo sólo a aquellos de los cuales esperas un retorno, no es el dar que propone Dios. Si el amor existe dentro de ti, existe siempre y para todos, de lo contrario no es amor.
No son los méritos o la amabilidad que pueden mover el amor. Un amor según mérito o recompensa es "meretricio". El amor de Dios no se mueve por mérito, sino por compasión y misericordia, siempre gratuito y fiel. El amor que conoce recompensa y que se mueve por recompensa no es amor.
Cinco las sagradas vías del amor, santas indicaciones trazadas por Jesús para vivir en esta tierra según el proyecto y el amor de Dios. En estas cinco vías sagradas del amor está sintetizado todo el evangelio. No hay nada para interpretar o explicar, todo está incluso demasiado claro.
Para nosotros esta manera de vivir es imposible, irrealizable, lejos de toda nuestra lógica, pero es la manera en la cual Dios nos da vida y nos ama y desea que vivamos para que tengamos alegría plena. Cada vez que no seguimos estas indicaciones estamos obligados a seguir otro camino, y tal vez no nos queda todavía claro que la alternativa al amor es el camino del miedo, de la posesión, de la rabia, de la venganza, de la muerte.
Cinco las sagradas vías del amor, las santas indicaciones trazadas por Jesús:

Amen a sus enemigos
Sean misericordiosos
No juzguen y no serán juzgados
Perdonen y serán perdonados
Den y se les dará

Y, en fin, la regla vital, una ley dominante que Dios ha puesto en todo lo que vive y a la cual nadie y nada podrá nunca sustraerse: la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes.