Miércoles 2 Diciembre 2020

Primera Semana de Adviento

Palabra del día
Evangelio de Mateo 15,29-37

Terapia

Dos son los verbos que el evangelio utiliza para indicar el sanar: therapèuo y iàomai. El primero está ligado a la raíz del verbo “servir”, el segundo a la raíz del término “médico”.
Y llegaron á él muchas gentes, que tenían consigo cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos: y los echaron á los pies de Jesús, y los sanó. El verbo griego aquí utilizado es therapèuo.
De origen sánscrito, therapèuo significa más generalmente “tener, mantener en vida”, literalmente indica “cuidarse de, servir; socorrer, asistir; curar, sanar”.
¿Dónde estriba la potencia terapéutica de Jesús? Por cierto en el hecho de que él sea Dios y todo pueda y en su compasión infinita para todos sus hijos provea a mantener a ellos la vida y la salud. Pero ¿Dios es compasión infinita porque es Dios o Dios es Dios justo porque es compasión infinita? Según el evangelio Dios es Dios y todo puede exactamente en nombre de su compasión infinita. Es la compasión que hace divinos, no es la divinidad que hace compasivos.
Dios todo puede sanar porque es compasión absoluta. La compasión todo sana y resanea, todo reequilibra, defiende, protege. No hay terapia ni cura de alguna tipología, no hay justicia posible, no hay verdad útil, no hay matrimonio que resista, consacración que lleve fruto sin amor y compasión. Todos van hacia Jesús porque de todos él tiene compasión. Él todos puede curar y sanar, todo pan puede multiplicar porque él todo ama y comprende, él de todos tiene compasión y todos ama. Lo que se mueve sin compasión no se mueve en Dios. Lo que se mueve en Dios no puede ser sin compasión.