Miércoles 9 Diciembre 2020

Segunda semana de Adviento

Palabra del día
Evangelio de Mateo 11,28-30

Será

¿Será la química, que disparamos en nuestros cerebros, capaz de reanimar nuestro cansancio y opresión física, psíquica y espiritual? ¿Será la política, a la que confiamos nuestro destino social, capaz de reanimar nuestro cansancio y opresión física, psíquica y espiritual? ¿Será comprar las cosas para llenarnos de cosas o será un sofá donde exultar de victoria por un resultado deportivo u otro, o será el desafío en la competición o la ansiedad de la ambición capaz de reanimar nuestro cansancio y opresión física, psíquica y espiritual? ¿Será una cartulina donde raspar la suerte y la mala suerte a reanimar nuestro cansancio y opresión física, psíquica y espiritual o será complacer a los demás, poseer las personas, ser violentos, jueces de los hermanos, gruñones a ultranza? ¿Será la cultura, a la que confiamos nuestro saber colectivo, capaz de reanimar nuestro cansancio y opresión, o será la ley en los tribunales o el poder económico? ¿Serán la magia, la escuela, el océano de las opiniones, el éxito, el dinero, el prestigio, el culto de la imagen o las leyes de mercado y los principios morales capaces de reanimar nuestro cansancio y opresión física, psíquica y espiritual? 
¿Qué será alguna vez capaz de reanimar nuestro cansancio y opresión física, psíquica y espiritual? Jesús. Jesús es el amor que ha llegado para enseñarnos y a revelarnos. Jesús no sólo está listo y disponible para reanimarnos, sino que puede hacerlo, en el sentido que es capaz de hacerlo, tiene la potencia para hacerlo. ¿Pero cómo se hace? Simple. Él contesta: vengan a mí, que significa: quedaos conmigo, escuchadme a mí y a mis procedimientos, comed a mí, amad a mí, seguid a mí, abandonaos en mí, abrazad a mí, hablad conmigo, confiad en todo y por todo en mí.