Viernes 25 Diciembre 2020

La Natividad del Señor

Palabra del día
Evangelio de Juan 1,1-18

Unir

Palabra, en griego Lògos.
El Lògos encuentra su correspondencia en el hebreo Davàr. Para el mundo semítico la Palabra está cargada de fuerza vital, es dinámica, es movimiento. La Palabra es realidad capaz de dar vida. En la Palabra divina, en el Lògos divino, la palabra y la realidad coinciden. ElDavàr es la verdad. Lògos tiene su origen en la raíz leg- que tiene el significado de “recoger, reunir, dar una orden, dar a conocer, unir”.
Lògos es recoger para unificar: ésta es la primera y más importante finalidad del hablar, del comunicar.
Aprender a dialogar interiormente, aprender a hablarse por dentro de manera más ordenada y armoniosa es el verdadero origen de cada cambio interior y existencial, de toda unidad interior más elevada y benéfica .
¿Con cuánto cuidado y amor, con cuánta santa inspiración Juan, evangelista, el pequeño Juan adolescente, que ha visto a Jesús derramar sangre en la cruz y luego lo ha visto casi irreconocible en la transfiguración de la resurreción, ha decidido de elegir la palabra lògos para hablarnos de Jesús? Lògos es el nombre que Juan utiliza para anunciarnos a Jesús el Mesías, el Salvador universal, el Recapitulador, el alfa y la omega, el uno y el todo, el Lògos del Padre, el Lògos que es Dios y está en el seno de Dios, en Dios, el Señor de cada vida por medio del cual todo existe. ¿Pero por qué precisamente Lògos? Porque la raíz de este término expresa, de forma maravillosa e indeformable en los siglos, la verdadera tarea y la verdadera misión de Jesús: recoger para juntar. Jesús ha llegado para vencer las separaciones, las divisiones, los conflictos, iluminar el conocimiento, enseñar los procedimientos; pero todo eso tiene un sólo objetivo, unir, reunir, reconciliar, reconducir al hombre a la unidad con Dios.
Juan evangelista, después de su larga experiencia al lado de Jesús, ha regalado al mundo una nueva manera de conocer, invocar y cantar a Jesús, el Lògos, el diálogo divino, la Palabra creativa que une, el corazón de Dios que nos habla para unirnos a él.