Sábado 16 Octubre 2021

Vigésima octava semana del Tiempo Ordinario

Palabra del día
Evangelio de Lucas 12,8-12

Evidencia

En su nombre se mata, en su nombre se arrastra hacia un tribunal, se quita dignidad al hombre, se le encarcela. Bajo su bandera se reducen en pobreza las poblaciones, se mantienen en esclavitud las muchedumbres vejadas por indecibles sufrimientos. Para homenajear su nombre se escriben constituciones, tomos de legislaciones sobre los derechos y los deberes, en su nombre se condenan a muerte inocentes y culpables. Guerras, masacres, saqueos, campos de concentración, asedios, razias, devastaciones, todo y siempre cumplido en su nombre. Se confunde vital con mortal, se invierte lo sano con lo insensato, lo bello con lo horrible y siempre en su nombre. ¿Qué no se hace en nombre de la justicia? ¿Cuál horrible gesto de destrucción en masa ha sido cumplido en la historia, sin apelarse a la justicia? ¿Cuál saqueo, combate, conflicto, guerra, tortura ha sido perpetrado en la historia, sin ofrecer homenaje a la justicia? Cada conflicto es justo, cada combate es necesario, cada guerra personal y colectiva es justa, es santa, promete honor y hace ganar orgullo a alguien. ¿Cómo es posible? Está contra cada evidencia, contra la más elemental honestidad intelectual. Es un pecado contra el Espíritu Santo, es un pecado sin perdón.
El evangelio de Jesús enseña y demuestra al mundo la perversa e insipiente falsedad de este sistema, que utiliza la justicia para ofender, destruir y subyugar al hombre. El evangelio es como una piedra incandescente metida en el cerebro del sistema de la injusticia, que utiliza la justicia como tapadera y anestésico. El evangelio será hostilizado siempre y combatido por el sistema de la muerte. Ésta es la prueba más evidente que el sistema que tenemos creado no es para el hombre y no es según Dios. Es evidente. Por eso Jesús invita a sus hijos a no defenderse en los tribunales y en la persecución del sistema, porque será la evidencia misma de la verdad y del Espíritu a deshinchar este gigantesco, sanguinolento, satánico payaso del sistema que subvierte orden y armonía, vida y supervivencia en nombre de la justicia.