Viernes 3 Julio 2020

San Tomás apóstol

Palabra del día
Evangelio de Juan 20,24-29

Religión y fe

Tomás pide pruebas, la religión pide pruebas. Jesús pide amor, la fe pide amor. La religión es una jaula que no toma en cuenta para nada la dimensión, las potencialidades, las inéditas novedades del espíritu de la persona humana; es el hombre que en toda su riqueza tiene que adecuarse miserablemente, haciéndose pedazos para entrar en esta jaula preestablecida. La fe hace crecer al hombre desde adentro, lo hace crecer en toda su belleza y en todo el potencial divino que Dios Padre dona a cada uno de sus hijos para el bien de todos, sin rejas impuestas, medidas convenidas. La religión nace de la ignorancia y es enemiga de la verdadera ciencia, critica violentamente como herejía la honestidad intelectual; la fe nace del conocimiento, se alimenta de honestidad intelectual, y es indispensable colaboradora de la ciencia auténtica. Bajo las mallas de la religión se pueden cubrir guerras, injusticias, saqueos, racismos, violencias de todo tipo. Con la transparencia de la fe no es posible cubrir ningún tipo de violencia, homicidio, robo e injusticia. La religión sabe siempre de haber ya encontrado y es cierta de tener razón, la fe sabe con certeza que no tiene nunca que dejar de buscar la verdad. La religión se puede obtener con la fuerza, la fe sólo por amor. La religión se difunde con las costumbres, la fe con el ejemplo. La religión se transmite con las tradiciones, la fe no puede ser transmitida, puede sólo ser escogida por amor. La religión se propaga con el proselitismo, la fe con el don de sí mismos por amor de Dios, de sí mismos y de los demás y en el compartir. La religión transmite el deber y el miedo, la fe abre las puertas a la felicidad y a la pasión. La religión se basa en un evento o una serie de eventos, dogmas y preceptos, la fe se basa sobre una relación de amor, se basa en una respuesta de amor. La religión ordena, la fe inspira. Tomás quiere una religión, quiere ver para creer, quiere meter la mano en las heridas de los clavos para entender; Jesús inspira la espiritualidad de la fe, y la fe es creer para aprender a ver, es una relación de amor y de confianza para aprender a comprender. La religión atrae a sí y necesita ostentar su grandeza y potencia, la fe atrae a Dios y sólo tiene la necesidad de cantar y revelar la grandeza y la potencia del Señor. La religión declama: aquello es Dios. La fe canta, reza, alaba incesantemente: Señor mío y Dios mío.