Viernes 1 Febrero 2019

Tercera semana del Tiempo Ordinario

Palabra del día
Evangelio de Marcos 4,26-34

Como

El campesino, el hombre que echa la semilla , es la voluntad, la capacidad decisional, el diálogo interior que elige y decide.
La tierra es el ambiente vital de la vida, es la energía de la cual están compuestos nuestro corazón, el alma, el mundo y todo lo que existe.
Duerma o se levante indican la independencia total del sistema de funcionamiento de este proceso de cualquier estado de conciencia con respecto al procedimiento mismo.
De noche y de día representan la dimension tiempo, la secuencia puntual del presente de Dios.
La semilla representa la calidad, el tipo, la especie, la identidad de la energia irradiada.
El germinar de la semilla indica el desarrollo estructural del crecimiento de la semilla, perceptible en su sistemática realización y composición en la unicidad y nobleza de su energía.
Por sí misma,
literalmente de propio impulso, en griego automàte, describe el modo, la modalidad, las leyes a las que todo el proceso está sometido.
El hombre, el campesino, siembra, hace un pensamiento en el alma y lo siembra en la mente.
La vida en todas sus extraordinarias manifestaciones y correlaciones es la tierra en la que esta semilla es echada.

De noche y de día, incluso en la más total inconciencia de cómo esto ocurra, la semilla echada ahora crece y crecerá según la identidad y la fisionomía de aquel pensamiento.

La frecuencia de la semilla es buena si es una frecuencia cercana a las frecuencias de los sentimientos de amor y compasión de Dios, es por el contrario una frecuencia maléfica si está cerca de las frecuencias de los sentimientos de división y rabia de Satanás.

En cualquier caso, de manera completamente autónoma, por sí misma, más allá de cualquier percepción y conciencia, la semilla germinará, se estructurará en el crecimiento que es propio, según su propia identidad y naturaleza, energía y frecuencia y llevará sus frutos de energía y elecciones, acciones y vida. Lo que cada uno siembre cada istante en su propio corazón y en la vida, es verdaderamente lo que determina el todo y cada cosa de la existencia. Inspirar semillas de luz, inspirar las semillas del reino de Dios es verdaderamente la tarea más importante que se pueda desenvolver en la historia.