Jueves 3 Diciembre 2020

Primera Semana de Adviento

Palabra del día
Evangelio de Mateo 7,21.24-27

Como funciona

Jesús nos hace conocer de manera sencilla e inequívoca una verdad-clave de como todo en la vida y en la historia puede funcionar o no funcionar, permanecer o desaparecer.
Jesús afirma que quien lee, escucha y busca conocer el evangelio, para llevarlo efectivamente a la práctica, es - incluso antes de ser un hombre de fe - un hombre de clara inteligencia, un hombre sabio, con una profunda visión interior, un hombre con lógica comprobada a quien interesa verdaderamente que no se pierda lo que construye en su propia existencia, un hombre el cual aprecia tanto su propia vida, su propia historia, que no quiere ver caer piedra sobre piedra, arrastrado por las ineluctables tempestades y por el desbordarse de los ríos, todo aquello que hará y construirá en la vida. Las palabras del evangelio están tan basadas en la verdad y en la luz que, independientemente de la orientación religiosa, si vienen escuchadas y llevadas a la práctica, garantizan que lo que se construye en la vida a todos los niveles no se convierta en ruina.
Con la misma claridad Jesús afirma que escuchar su Palabra y no llevarla a la práctica es simplemente sinónimo de estupidez, locura, demencia. El término griego utilizado por el evangelio para describir este estado mental es mòros, “loco” justamente. Mòros es un hombre necio, loco, demente, arriesgado. Se trata de un actitud mental de nonsense, es decir que no tiene ninguna explicación.
Según Jesús, tener en mano el evangelio, conocerlo y no intentar llevarlo a la práctica es un acto de locura, de no inteligencia, un acto de no amor para todo lo que se construye con tanto cansancio y entrega. Para Jesús no intentar llevar a la práctica el evangelio no es sinónimo de ateísmo, de no pertenencia confesional, simplemente es un acto de no amor hacia sí mismos y hacia todo lo que se ama, un acto de ilógica locura. Así todo lo que será construido y hecho en la realización personal, en las relaciones, en el trabajo, en el ámbito familiar, afectivo, cultural, político, sin llevar a la práctica los procedimientos del evangelio, se derrumbará una piedra sobre otra, y la ruina será grande. Jesús nos recuerda que las palabras del evangelio son las más grandes y confiables, eficaces instrucciones funcionales para el uso de la vida.