Sábado 5 Diciembre 2020

Primera Semana de Adviento

Palabra del día
Evangelio de Mateo 9,35-38–10,1.6-8

El amor es gratuito

Jesús convocó a sus doce discípulos y [Jesús] les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia. Y añade: «Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios».
Un poder extraordinario, extraordinariamente perdido. Los discípulos de Jesús en nuestros días ya no logran curar cada enfermedad y afección. ¿Por qué?
Las razones pueden ser muchas, pero tal vez es simplemente porque en algún momento, a pesar de mantener el objetivo inscrito en el orden evangélico – Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca– ha cambiado la elección del cómo. El cómo evangélico es: Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. Un tal poder, de curarlo todo y a todos y hasta hacer resurgir de la muerte, se ha quedado en el corazón de los discípulos sólo hasta cuando lo han ofrecido a la gente según la modadad evangélica: gratuitamente.
Perdida la gratuidad, perdido el desapego de los bienes, se ha perdido la dirección, el sentido mismo de la evangelización y los poderes a ella relacionados. Sin la gratuidad se apaga el amor, sin amor se apaga cada don y potencia. Mantener los objetivos, cuando se han perdido el amor y la gratuidad, es el origen de todo fanatismo y violencia. La gratuidad del corazón es la energia que más se acerca en la tierra a la potencia creadora de Dios. Gratuitamente traduce el griego doreàn, adverbio que significa “sin una razón, sin motivo, gratis, por legado, por don, por regalo”.