Lunes 21 Diciembre 2020

Ferias de Adviento

Palabra del día
Evangelio de Lucas 1,39-45

Sin demora

Los pies de María se mueven de prisa, porque su corazón se mueve de prisa, se mueve sin ansia y sin frenesí, pero de prisa. Al ángel mensajero de Dios, Gabriel, María ha respondido inmediatamente, sin esperas ni vacilaciones. El amor se mueve de prisa, se mueve inmediatamente. María ha oído que también su prima Isabel estaba encinta, entonces a pie, de prisa, María se ha encaminado hacia ella para ayudarla, para apoyarla, para compartir.
También la fe más elevada, la espiritualidad más evolucionada, sin la prisa del amor, de la caridad, sin el compartir y la ayuda recíproca, nada es.
Si el camino de la conciencia y del despertar interior no hacen mover de prisa también los pasos de la caridad, del ser humildemente útiles a alguien, es un camino destinado a perderse en la nada.
El "sí" inmediato de María al proyecto divino es el corazón de la elección de amor, el "sí" inmediato y la sagrada prisa de María para ir en ayuda de la prima Isabel, son las piernas del amor.
Como dice Jesús a la Samaritana, en Juan 4,23-24, el nuevo océano de la espiritualidad que Jesús ha venido a traer y a revelar es alimentado por las aguas de dos ríos. El primer río es el amor, la relación íntima con el Padre que es espíritu y que busca tales adoradores en espíritu; el segundo río Jesús lo expresa con en verdad, que significa en coherencia de las acciones, en justicia, en compartir, en caridad de las acciones. Estos dos ríos, cuando se unen a la desembocadura de la historia, alimentan el océano de la nueva espiritualidad cristiana que realiza en esta tierra el reino de Dios.