Lunes 28 Diciembre 2020

Los Santos Inocentes, Mártires

Palabra del día
Evangelio de Mateo 2,13-18

¿A qué lleva?

Herodes no sabe cómo enfrentar el nacimiento del niño Jesús, no entiende, no logra entender cómo tener la situación bajo control, está asustado, incierto, se siente sin vías de escape, no quiere arriesgar sorpresas, de verdad no sabe qué hacer. Entonces elige una vía, la única que conoce, la única vía que sabe poner en práctica: se deja llevar por el furor de la ira, se deja guiar por la guerra del corazón, de la venganza del alma. ¿A qué puede llevar la furia de la ira, si no a la guerra y a la muerte? También las más santas intenciones y las motivaciones más justas y necesarias, si se ramifican en la furia de la ira, se vuelven fanatismo violento y sirven sólo para hacer crecer la oscuridad de la tiniebla de Satán.
La ira es el sentimiento del corazón de Satán, la rabia es su sangre, la venganza su latido. ¿A qué lleva el furor de la ira? No puede que llevar a la guerra, a la muerte, a la destrucción, a las tinieblas. El furor de la ira no es nunca la única respuesta posible, es la respuesta que encadena cada cosa en la prisión de la muerte y del miedo. Herodes no conoce otro camino, no conoce otras soluciones y, aunque las conozca, ha elegido no practicarlas. La verdadera ignorancia, la verdadera estupidez del hombre tiene su origen exactamente en esto, en el pensar y en el creer que el furor de la ira sea el único camino para enfrentar las dificultades y los problemas de la vida. Creer que no existe otra solución que el furor de la ira es lo mismo que creer que Dios no existe, que Dios no está.
Los Reyes Magos, después del encuentro con el niño Jesús, han encontrado otro camino para el regreso a su pueblo, porque siempre hay otro camino para superar a Herodes y a las dificultades, siempre hay otro camino: el camino de la providencia, el camino de la gratitud, el camino de la aceptación, el camino del amor, el camino de Dios.